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7/8/14
17 cosas que desconocías del P-38
El P-38 fue uno de los cazas más famosos durante la segunda guerra mundial.
1) El P-38 fue el primer caza en volar más rápido, ¡400 mph!.
2) Fue el único avión de combate más producido de los Estados Unidos y participó durante la Segunda Guerra Mundial.
3) El P-38 fue apodado "El diablo de dos colas".
4) El P-38 fue una nave excepcionalmente ligera para el combatiente al mando, debido a que su escape estába amortiguado por turbo-compresores.
5) El avión llevaba armas de fuego que se sostenían de du nariz, a diferencia de otros cazas estadounidense. Esto significa que el P-38 tuvo una mejor utilidad en campo de tiro que otros aviones.
6) Sus armas del caza p-38 eran tan eficaces que podrían alcanzar objetivos de forma fiable a velocidades de hasta 1 000 metros. La mayoría de otros aviones de combate solo alcanzaban a darle a 100-250 metros.
7) La P-38 tenía motores que giraban en sentido contrario, (Girando a la izquierda) causados por sus motores de 1.000 caballos de fuerza.
8) La dirección del motor se invirtió con un solo motor, simplemente cambiando el orden de encendido de las bujías.
9) Los motores giran hacia el exterior de la cabina. Esto hizo que la plataforma sea más estable para disparar armas de fuego, sin embargo, si el piloto perdía un motor, el motor aún funcionando era tan poderoso que si perdía el control el avión podría rodar e invertirlo.
10) El P-38 fue el primer avión de combate estadounidense en utilizar ampliamente el acero inoxidable y remaches de empotrar.
11) En 1939, uno de los primeros prototipos de aviones P-38 estableció un récord de velocidad de California a Nueva York en 7 horas con 2 minutos, pero se estrelló debajo de su aeropuerto debido a la formación de hielo del carburador.
12) Los primeros servicios del P-38 fueron utilizados como aviones de reconocimiento en abril de 1942 por la Australia 8th Photographic Squadron.
13) Sin embargo, el P-38 rápidamente vio la batalla, el derribo de dos hidroaviones japoneses en agosto de 1942 fuera de la cadena de las islas Aleutianas.
14) Las ventanas de la cabina no se podían abrir en vuelo, porque causaban zarandeo en el plano de la cola. Esto hizo que a menudo los pilotos voláran en pantalones cortos, zapatos de tenis, y un paracaídas.
15) Charles Lindbergh fue una figura clave en la mejora del rendimiento de la P-38. Trabajando como un contratista civil en el Pacífico del Sur, desarrolló posiciones del acelerador y técnicas del motor inclinado que aumentaron significativamente el alcance del avión.
16) El P-38 voló más de 130.000 incursiones durante la segunda guerra mundial, y derribó más de 1.800 aviones en el Pacífico.
17) En total, más de 10 000 P-38 se fabricaron durante la guerra, por lo que es uno de los boxeadores más exitosos e interceptores de su tiempo.
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16/3/14
Heinz Eck, el único capitán de submarino alemán ejecutado por crímenes de guerra
En marzo de 1944 hundió desde el U-852 un barco griego frente a Liberia y ametralló a los supervivientes para borrar pruebas
Hace ahora exactamente 70 años: a las 19:40 horas del 13 de marzo de 1944, un submarino alemán cometía un atroz crimen de guerra en aguas internacionales frente a las costas de Liberia. Comandado por Heinz-Wilheim Eck, el submarino U-852 lanzó dos torpedos contra un carguero de bandera griega, el «Peleus». El transporte cubría una ruta entre Argelia y Sierra Leona. En muy pocos minutos el barco se hundió, dando apenas tiempo a sus 39 pasajeros a saltar por la borda y juntarse en dos balsas de salvamento.
Uno de los náufragos fue llamado a bordo del submarino, e interrogado sobre la ruta y nombre del carguero. Ante la posibilidad de que las lanchas pudieran ser localizadas o los supervivientes hubieran podido avisar el desastre, el comandante tomó una horrible decisión, que a la postre le costaría la vida a él y a dos de sus hombres. Tratando de borrar las pruebas de su ataque antes de ser localizado, disparó contra los restos del buque hundido y también ametralló las balsas a conciencia. Incluso lanzaron granadas de mano para mayor seguridad de que ningún resto quedaría a flote y de que nadie quedaría con vida.
Cuando el submarino dio por zanjado el "borrado de pruebas" y abandonó la zona, sólo cuatro de los miembros de la tripulación quedaban con vida, flotando en un mar ensangrentado entre los astillas y cuerpos destrozados. Tan maltrechos estaban que uno de ellos no llegaría con vida a la costa. Solo tres quedaron, pues: el primer oficial griego y dos marinos, uno griego y otro británico, que serían recogidos con vida 25 días después por un barco portugués, el mercante «Alexander silva». Llegaron a puerto el 20 de abril.
El submarino que llevaba un helicóptero
El 3 de mayo, frente a las costas de Somalia, en el Mar Arábigo, seis aviones Wellington de los escuadrones 621 y 8 acecharon al U-852 y lo hicieron encallar. Había seguido ruta hasta esas latitudes y de su tripulación de 66 hombres, 7 murieron en el combate. Al inspeciconar el submarino los aliados encontraron la bitácora que consignaba el ataque a un buque el día que se hundió el «Peleus» en la misma zona de África occidental y por eso pudieron llevar a juicio al capitan y otros tres miembros de la tripulación. Algunos marinos declararon haber visto a los acusados ametrallar a los náufragos y lanzarles las grandas.
Pero además, en aquella inspección de los aliados al U-852, también se encontró algo inesperado: un arma secreta, una máquina que asombró a los servicios de inteligencia, el antecesor de los actuales drones: el Focke Achgelis Fa-330 Bachstelze. Era un helicóptero de bolsillo, pilotado, que el submarino podía lanzar en minutos y mantener a más de 120 metros de altura para localizar objetivos desde el aire a una distancia de hasta 25 millas gracias a unos potentes binoculares. El piloto informaba a su capitán por teléfono.
Los disparos desde el submarino se prolongaron cinco horas
Pero volvamos a las consecuencias del ametrallamiento de los náufragos. Durante el juicio al capitán Eck y a sus dos tripulantes nunca se mencionó la suerte del marinero del «Peleus» que había sido llamado a bordo del submarino. Se cree que, bien fue ejecutado, bien sería invitado a volver a las lanchas de salvamento con sus compañeros, antes de ametrallarlas. Los disparos se prolongaron durante 5 horas. Eck estaba seguro, según confesó, de que su decisión era legal, porque era una "necesidad operativa", y creyó imposible que ninguno de los náufragos sobreviviera cuando se alejó de allí.
Cuando el submarino abandonó la zona del ataque, el capitán encontró a su tripulación deprimida (él mismo confesó en el juicio que se había deprimido un poco) después de lo sucedido y les arengó: «Si el exceso de simpatía les nubla el ánimo podríamos pensar también en nuestras esposas y niños que mueren en la patria víctimas de los bombardeos».
Después del juicio, el comandante y sus dos tripulantes murieron frente al pelotón de fusilamiento, cumpliendo una sentencia que el tribunal tardó solo 45 minutos en adoptar, después de atender a todos los testimonios, incluida la declaración jurada de los supervivientes y la deposición de los marineros del U-852. Fue el único capitán de un U-boat de la Kriegsmarine que acabó ejecutado por crímenes de guerra.
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22/2/14
Estados Unidos habría permitido fuga de Hitler a Sudamérica
Hitler no se suicidó una vez que la guerra ya estaba perdida, sino que escapó a Argentina y visitó varios países de Sudamérica con distintas identidades falsas, entre ellas la de Kurt Bruno Kirchner que utilizó durante su estadía en Paraguay, según un libro del periodista argentino Abel Basti.
"Tras los pasos de Hitler" es la investigación definitiva sobre el exilio postmortem del líder nazi en Argentina y otros países de la región, que Basti publicó en la editorial Planeta y que resume 20 años de arduo trabajo.
El Führer, quien según la historia oficial se quitó la vida con un disparo en la sien, en realidad huyó de una Berlín asediada por el Ejército Rojo y arribó, en submarino, a la patagonia argentina donde vivió en un campo próximo a la ciudad de Bariloche bajo el nombre de Adolf Schütelmayor, afirma el escritor en su último libro.
Basti, que escuchó por primera vez en 1994 que Hitler había llegado a Argentina semanas después de que finalizara la Segunda Guerra Mundial, contó a Efe que al principio no lo creyó "porque tenía en la cabeza la verdad oficial".
"Pero en la medida que me movía en círculos alemanes del sur, y otras partes del país, comencé a ver esa posibilidad. Y la terminé creyendo cuando empecé a entrevistar a testigos que habían estado con Hitler en Argentina", relató el autor.
El periodista, radicado en Bariloche, asegura en su libro que Hitler "no vivió enclaustrado" sino que se trasladaba con total libertad no solo por el territorio argentino, sino también por países como Brasil, Colombia y Paraguay.
ACUERDO ENTRE NAZIS Y NORTEAMERICANOS
La fuga del jerarca alemán "no hubiera sido posible sin un acuerdo militar entre los nazis y los norteamericanos, que consistía en la salida (de Alemania) de hombres, divisas y tecnología militar para reutilizar todo esto contra el comunismo, a cambio de inmunidad para los nazis y el reciclaje de estos en la estrategia bélica norteamericana", explicó Basti.
Según el escritor, las principales agencias de inteligencia del mundo, como la CIA estadounidense y el MI6 británico, contaban con informes y fotografías que confirmaban la presencia de Hitler en Sudamérica después de 1945.
Basti afirmó que "lo que hacían los servicios secretos era reportar su presencia, pero no actuar para una detención" y que "es obvio" que, si hubiesen querido, podrían haber capturado al líder nazi ya que "así lo demuestran los documentos".
NUMEROSOS TESTIMONIOS
Durante los dos primeros mandatos del ex presidente argentino Juan Domingo Perón (1946-1955), Hitler vivió en la hacienda San Ramón, a unos 15 kilómetros de Bariloche, a la que llegó en tren desde la costa patagónica.
Numerosos son los testimonios citados en el libro que corroboran la presencia del Führer en la región, al asegurar haber estado junto a él o tener un familiar que tenía una relación cercana con el presidente del Tercer Reich.
Tales son los casos de Eloísa Luján, quien era una de las "catadoras" de la comida que se le servía al nazi para asegurar que esta no estaba envenenada, y de Ángela Soriani, la sobrina de la cocinera de Hitler, Carmen Torrentegui, en el tiempo que éste pasó en la finca sureña.
La presencia del líder alemán en aquel rincón de la Patagonia era un secreto a voces, "no era que todos sabían que estaba Hitler en esa hacienda pero los que sí lo sabían, por alguna circunstancia como ser empleados de la hacienda, minimizaron el tema respecto a la importancia del personaje", comentó Basti.
"Para la gente de campo la guerra prácticamente no existía, no había radio, los diarios llegaban una vez por mes y no cualquiera los leía. Así que sabían que había una guerra pero no tenían la dimensión del conflicto ni tampoco de los personajes en particular", agregó.
KURT BRUNO KIRCHNER
Cuando Perón es derrocado en la llamada Revolución Libertadora (1955), el autor sostiene que muchos nazis se van de Argentina hacia países vecinos, principalmente a Paraguay, y también, aunque hay testigos que aseguran haber estado con Hitler después de esa fecha, el mismo Hitler tuvo que migrar al país guaraní, con el seudónimo de Kurt Bruno Kirchner.
En "Tras los pasos de Hitler", se cita un testimonio de un ex militar brasileño hijo de un alto cargo nazi, quien asegura que el Führer falleció el 5 de febrero de 1971 y está sepultado en una cripta en un antiguo búnker subterráneo nazi en Paraguay, donde en la actualidad se levanta un "moderno y exclusivo hotel".
Basti escribe que la primera semana de cada febrero, el establecimiento hotelero cierra sus puertas para que un grupo exclusivo de nazis pueda honrar a su líder, "el hombre que les cambió la vida, a ellos y a todo el mundo, para siempre".
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20/1/14
«Renault FT», el carro de combate que luchó en la Guerra Civil y contra Hitler
En 1916, la factoría francesa creó el primer blindado moderno de la historia, que estrenó el Ejército en la guerra en Marruecos
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| Carro «Renaul FT» que se puede visitar en el museo de carros de combate del Ejército en El Goloso (Madrid) |
«Renault». Desde hace años, esta conocida marca de vehículos se ha convertido en sinónimo de automovilismo a través de su oferta de turismos. Sin embargo, hubo un tiempo (concretamente 1916) en que esta factoría francesa fue famosa por haber construido el «Renault FT 17», un carro de combate que, a la postre, sería calificado como el primer blindado moderno de la historia. Tal fue la efectividad de este carro de combate que, 30 años después, no sólo no dejó de utilizarse, sino que participó en la Guerra Civil española y, posteriormente, en la Segunda Guerra Mundial.
La llegada de este prolífico tanque -denominación esta popularizada para los carros de combate tras nombre en clave empleado por los británicos en 1915, durante la construcción de los primeros carros de combate- se produjo en torno a 1917.
Por aquel entonces, la Primera Guerra Mundial ya azotaba Europa a través de batallas en las que los protagonistas eran los soldados de infantería, las trincheras, y la artillería. A su vez, en aquellos años también empezaban a hacerse notar los primeros carros de combate, unas novedosas máquinas de guerra que se caracterizaban por sus grandes dimensiones y su lentitud.
Nace el tanque moderno
Eran tiempos de sangre, muerte, y balas; años, en definitiva, que exprimieron las materias primas y la población de Europa hasta la extenuación. Por todo ello, en países como Francia comenzó a germinar una idea: era necesario construir un vehículo acorazado de bajo coste capaz de destruir las trincheras y causar terror en los soldados enemigos. En estas andaba el país galo cuando hizo su aparición en escena el general francés Jean-Baptiste Estienne, un visionario que, convencido como estaba de la necesidad de incorporar al ejército carros blindados, propuso el proyecto a un conocido fabricante de vehículos.
«En julio de 1916, Estienne planteó el tema al fabricante de coches Louis Renault en un encuentro casual en el hotel Claridge. Renault se había negado anteriormente a verse implicado (…) alegando la falta de experiencia de su firma en vehículos con orugas (…). Pero Renault sintió curiosidad por la idea del carro ligero y accedió a iniciar estudios de diseño de un vehículo de este tipo», señala el historiador Steven J. Zaloga en su obra «Carros de combate. El carro ligero Renault FT».
Así pues, ese mismo año comenzaría la construcción de este nuevo ingenio mecánico, el cual hizo su aparición oficial a comienzos de 1918 tras varios retrasos burocráticos. De pequeñas dimensiones y escaso peso (apenas 5 metros de largo, 2,1 metros de alto y 6,6 toneladas), este blindado podía alcanzar una velocidad de hasta 8 km/hora, lo que le situaba claramente por delante de algunos de sus antecesores como el Mark I (el cual no superaba los 4,5 km/hora).
A su vez, su diseño sentó las bases de lo que, en un futuro, sería la industria de los blindados. «El “Renault FT” fue el primer carro de combate del mundo moderno. Sentó los principios de la configuración básica que los carros han seguido desde 1917 hasta hoy: el cañón principal estaba colocado en una torre que podía girar totalmente, el conductor se situaba delante, la torre en el centro y el motor detrás. Fue fabricado en mayor cantidad que cualquier otro carro de la Gran Guerra», destaca el experto en su obra.
Algunos meses después su uso se generalizó en el frente por delante de los pesados blindados anteriores. Y es que, ya fuera armado con una ametralladora Hotchkiss o un cañón de 37 mm, ofrecía grandes ventajas durante la batalla. Concretamente, su bajo coste y sus características provocaron que pudieran usarse grandes batallones de estos blindados para atacar las posiciones enemigas.
«En lugar de desafiar las defensas alemanas con un blindaje inexpugnable, se las desafiaría con una multitud. Podían fabricarse cinco pequeños “Renault FT” por cada carro pesado. (…) Los “FT” serían blancos mucho más difíciles debido a su pequeño tamaño, y un “enjambre de abejas” de “FT” vencería al pequeño número de cañones alemanes (anti carro) por la fuerza de su cantidad», finaliza Zaloga.
El FT en España
Con estos precedentes no es raro que España demostrara en 1918 su interés a «Renault» por hacerse con varios de estos carros de combate. No obstante, hubo que esperar hasta marzo para que a nuestro país llegara el visto bueno de Francia, la cual se comprometió a enviarnos tres de sus «FT» (uno ametrallador y dos armados con sendos cañones de 37 mm). El primero de estos blindados llegó semanas después a Madrid, donde pasó satisfactoriamente varias pruebas frente al Rey Alfonso XIII. Su coste fue de unos 60.000 francos (aproximadamente 49.000 pesetas).
Sin embargo, la posterior guerra en Marruecos contra los rifeños obligó a España a adquirir 11 «Renault» más. Así pues, se formó una compañía de blindados que se trasladó al protectorado en 1922 dispuesta a acabar con la rebelión. Fue a mediados de marzo de ese año cuando 8 de estos carros tuvieron su bautismo de fuego en combate. Aquella jornada, los «FT» apoyaron el ataque de varios regimientos de infantería sobre una posición enemiga, aunque sin mucho efecto más allá del psicológico (y es que, ver aparece un carro de combate no causó precisamente alegría en los rebeldes, los cuales no contaban con medios blindados).
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| Carros FT del Ejército estadounidense en la IGM / Imperial War Museum |
Posteriormente, 12 «FT» fueron utilizados -bajo la dirección del entonces comandante Francisco Franco- en el desembarco que España llevó a cabo en Alhucemas para recuperar el territorio perdido ante Abd el Krim. De esta forma, y aunque los blindados no fueron muy efectivos debido a que tuvieron serias dificultades para llegar a tierra, los «Renault» se convirtieron en los primeros tanques que participaron en un desembarco anfibio. Finalmente, y tras algunas incorporaciones, 18 «FT» volvieron a la península en 1926, donde fueron encuadrados en dos nuevos regimientos de carros (ubicados en Madrid y en Zaragoza respectivamente).
Todo cambiaría para los «Renault» en 1936 con el inicio de la Guerra Civil. «Los republicanos conservaron en Madrid el 1er Regimiento de Carros Ligeros de Infantería, mientras que los sublevados se apoderaron en Zaragoza del 2º (…). Este último fue utilizado brevemente en el frente de Huesca, pero su mal estado mecánico los dejó pronto inoperantes. Los republicanos emplearon sus “FT” en la defensa de Madrid. Estos fueron reforzados en 1937, cuando Polonia vendió 16 de sus “Renault” a Uruguay, terminando estos en España con las fuerzas republicanas», completa Zaloga. Acabada la contienda, y ya con muchos años a sus metálicas espaldas, estos anticuados carros no fueron inscritos en las nuevas unidades mecanizadas españolas.
Contra Hitler
No obstante, parece que algunos países como Polonia o Francia llegaron a la conclusión de que estos viejos «Renault» podían seguir siendo efectivos durante más tiempo. Así pues, los polacos decidieron (erróneamente) utilizar en 1939 más de 100 «FT» para defenderse de la invasión de Adolf Hitler. Concretamente, y debido a su penoso estado, los emplearon como torretas estáticas o, en el mejor de los casos, como unidades móviles de vigilancia para las vías férreas.
Algo similar sucedió en Francia donde, debido a la gran producción que habían llevado a cabo durante la Gran Guerra, los almacenes estaban llenos de millares de «Renault». Esto provocó que, a pesar de estar totalmente obsoletos, los mandos galos no tuvieran más remedio que usarlos en alguna acción aislada contra los soldados alemanes. Curiosamente, muchos de estos «FT» capturados tras la invasión francesa vivieron sus últimos días protegiendo los aeropuertos de la «Luftwaffe» (la fuerza aérea de Hitler).
Fuente | abc.es
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